Existen cosas en la vida que a nadie, nadie, nadie, pero absolutamente a nadie le gustan, pero siguen. Desde que el mundo es mundo que la gente le saca la fruta abrillantada a los pan dulce, o a lo sumo se tolera con una mueca, pero a nadie le gusta y sin embargo… los tozudos fabricantes hacen más pan dulce con fruta que sin. El quid de la cuestión es ¿por qué? No hay lógica, solo intención de ser retorcido y sádico para joderle la vida “a todo el mundo”. Mi lista con las 5 cosas que por lo general – no me venga la excepción a la regla a firmar JUSTO en esta entrada desmitificándome – es la siguiente:
X El abre fácil de los paquetes: En su mayoría no funcionan, generan una sensación de angustia y desazón terribles y además, buscar una tijera en el primer cajón de algún mueble no es tanto trabajo (y si no para eso están los dientes)
X Los souvenir de una fiesta: Son feos, ocupan espacio, acumulan tierra y a uno “le da cosita” tirarlos al cesto en cuanto llega de la parranda. Encima ni siquiera pueden servir de recordatorios de aniversarios porque la tarjetita se pierde siempre .
el souvenir peor adaptado y más feo q he visto hasta ahora
X Los zumbidos en el MSN: Todos los odian, al más lento le tilda la compu, al más rápido no lo ayuda con la impaciencia, suelen ir acompañados de una buena puteada o de una pelea a base de zumbidos. Útil cuando no se tiene qué decir.
X Los llamados de telemarketing a la hora del almuerzo: Si ya de por sí molesta que un flaco te diga el “versito” aprendido especialmente a base de torturas, y que el hecho de tener algunos amigos/flia/conocidos en ESE mercado laboral te impida colgarles; que sea a la hora del almuerzo, cuando están los ravioles humeantes en la mesa, serviditos con el tuco en su punto exacto es lo peor que te puede pasar.
X Saludar a 50 personas que no conozco cuando entro/salgo de una reunión social: Todos odiamos saludar a tanta gente, repetir nuestro nombre como autómatas a personas que no lo van a memorizar (ni nosotros el suyo) solo “por cortesía”. No seamos hipócritas, basta una sonrisita apenas llegamos y un gesto envolvente a la hora de irnos con la típica frase de “son muchos, nos vemos”
¿Hay algún desconforme en la sala? ¿Qué otras cosas sabés que todo el mundo odia y siguen escorchando?

