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miércoles, 19 de enero de 2011

Ni Gaspar ni Melchor


Si hay algo que tienen que saber sobre mi familia es que amo a mi abuelo. Mi abuelo Baltazar – maldita Valeria Masa que arruinó el nombre – era una persona increíble, sabía de todo, hacía de todo y sobretodo nos hacía partícipe a nosotros, sus nietos. Nos llevaba al almacén por el camino que recorría toda la montaña, nos compraba las golosinas que quisiéramos por duplicado, nos guardaba las revistas que queríamos o las Mafaldas del diario que yo coleccionaba, despotricaba contra los gatos o perros que se le metían en el jardín pero era el que los bautizaba y daba de comer y le encantaba componer canciones graciosas.

Fue mi abuelo el que me enseñó a ahorrar. Nunca me dijo “Tenés que ahorrar” o “Cuidá la plata” y sin embargo fue él. Un día me dio como 30 pesos en monedas todas para mí. No sé desde cuándo las juntaba ni por qué decidió dármelas, pero me acuerdo que eran mi tesoro, realmente nunca las conté, pero eran muchas, de todos los valores y eran todas solamente mías. No sé cómo hice pero las guardé, y si me tenté alguna vez con una golosina supe contenerme y ser mesurada, así seguí acumulando monedas en una alcancía de plástico con un candado sin llaves, porque era más fácil forzarlo que pensar dónde las había escondido.

Quizás le pase como a mí, pero las monedas son más fáciles de no gastar, una agarra dos billetes y listo, no hacen ruido ni llevan mucho tiempo de contar, entonces las monedas quedan. Hace una semana, mi amigo Ale pidió colaboración entre sus amigos para juntar monedas para su kiosco. Yo abrí mi alcancía y conté, tengo en monedas 30 mangos. Las separé en una cajita y le dije que “enseguida se las llevaba”, pero no lo hice. Tal vez sea perezosa, tal vez sea de avara o tal vez sea porque cada vez que abro mi alcancía me acuerdo de mi abuelo.

martes, 13 de abril de 2010

Poeta Urbana

El otro día estaba revisando mi agenda de hace dos años, no me acuerdo qué buscaba que nunca encontré – pa´ variar – y encontré el 14 de febrero una frase que había dicho mi amiga Cynthia. La frase decía “Pobre, no sabe que el amor es cosa de todos los días” Y aunque la cita encarnaba una persona y momento en particular, me sigue pareciendo re grosa.

Recién, discutiendo con alguien sobre con qué actualizar el blog me dijo “habla del amor”, algo que obviamente no va con el estilo de esta autora ni del blog; al menos no la concepción del amor que normalmente se ve. Hace mucho, cuando Bucay estaba de moda y no era un chanta lo escuché decir “El amor es un sentimiento más, como el odio, es importante pero no es el único” Y creo que tiene razón.

Nos venden todo el tiempo una imagen del amor desde el punto de vista de Cris Morena, y no es así muchachos, no hay corazones flotando y pétalos de rosa por doquier y desde que Mónica llenó el depto de velas para Chandler no sucedió más. El tema es que nadie se atreve a decirlo – de nada – y eso genera mucha desilusión cuando la persona que se supone te hace escuchar campanitas tiene flatulencias y usa palillos porque le quedan pedazos de osobuco entre los dientes, porque eso muchachas es cosa de todos los días.

¡Cyn! Esta entrada va dedicada exclusivamente para vos, you know why.



PD: Igual no soy taaaan fría, sigo queriendo que el día que alguien me proponga matrimonio repita las palabras exactas de Richard Gere en “Novia Fugitiva”