martes, 19 de marzo de 2013
El tiempo pasa...
No sé si a todos les pasará, o si son puros traumas míos, pero a medida que pasa el tiempo y mi edad se acerca a los redondos 30 voy notando que, como dicen los viejos, "los años no vienen solos"; y es cierto, no vienen solos, vienen con la conciencia que uno está más grande. Van a decir que soy una extremista y exagerada, pero hay pequeñas cosas que con mi grupo de amigos coincidimos en que nos ponen de manifiesto la cercanía de las tres décadas.
A saber:
- Los tópicos de conversación
Ya no conversamos sobre cuál es la última compañera de colegio embarazada, o el último chape de boliche, sino que se habla de muertos, conocidos muertos, política, políticos muertos, enfermedades, el sueldo y lo poco que alcanza y lo hincha bolas que son los padres (bueno, ese tópico se mantiene)
- El horario y el lugar de encuentro
Mis amigos y yo no somos lo que se dice "los reyes de la noche", pero solíamos salir de noche,a comer, a hacer la previa, bailar, y después a desayunar. Hoy no todos comemos lo mismo (la que no es celíaca, es diabética, está embarazada o tiene problemas de riñón) porque no podemos, la previa se reduce porque los que se fueron a vivir juntos tienen que cumplir con la familia política, ir a bailar es tener que aguantar pendejos, y desayunar, sí, a veces lo hacemos y ya no es tan lindo ir a una YPF tan temprano.
- Ver hermanitos de amigos
(Aquellos pendejitos que alguna vez nos parecieron insoportables jugando y correteando por todos lados mientras tomábamos la leche en la casa de algún compañero del cole para después hacer la tarea de repente ponen en Facebook "en una relación", suben fotos en bikini aleopardada o peor aún, osan recibirse del secundario)
sábado, 27 de octubre de 2012
Fahrenheit 451
miércoles, 27 de julio de 2011
Una y otra vez...
Generalmente, en nuestra vida diaria tendemos a ser monótonos y un tanto rutinarios: nos levantamos siempre a la misma hora, tomamos casi siempre lo mismo de desayuno y esperamos el colectivo con más o menos la misma cantidad de minutos. Llegamos a nuestro trabajo, escuela o universidad, nos encontramos con las mismas personas y las saludamos, hablamos alguna trivialidad y nos ponemos a nuestra tarea, que también suele ser siempre la misma de lunes a viernes o en su defecto, sábado. De todas esas cosas nos damos cuenta que repetimos, porque nos quejamos de la rutina a menudo, pero ¿Qué hay de las cosas que repetimos y no somos conscientes?

La idea de este post surgió hace un tiempo, cuando empecé a salir con un chico que, al cambiar el número amigo de su empresa de celular de su ex por el mío me dijo “Siempre termino con alguna chica Personal, por eso tengo una compañía totalmente diferente a toda mi familia”. ¿Se dan cuenta qué terrible? A este flaco le resulta imposible enamorarse de alguien que sea de otra compañía, y no es que las descarte luego de saber cuál es, sino que conoce a una chica y zacate! Resulta que es de la misma empresa de celulares. Repetición de patrones.
Esto me puso a pensar en la cantidad de aspectos que repetimos a lo largo de nuestros días y quizás no seamos tan conscientes:
- El asiento: Sea del bondi, de la facultad, de una plaza. Se dan cuenta que siempre nos ubicamos en el mismo sitio? En la escuela te obligan a conservar tu asiento durante todo el año, aspecto por el que despotriqué mucho tiempo, y después en la facultad… siempre al medio a la izquierda en las aulas del edificio viejo, adelante al lado del pasillo en el auditorio, al fondo en las baterías C.
- Las comidas: Cuando una madre pregunta sobre el menú que deseamos solemos repetir un patrón, no digo que todos los lunes comamos pasta y todos los martes pollo, pero les aseguro que en un mes no tendrán demasiada variedad si hacen un registro. Si llevan vianda al trabajo, ni hablar, el arroz les sale por las orejas todos los días hábiles.
- Las festividades: Piensen en cualquiera, cualquiera cualquiera y van a ver que todos son iguales. Pongamos de ejemplo un cumpleaños: llegas, abrazas al homenajeado, le das un presente o no, te disculpas por la falta, te sentas, comes algo, sonreís a la gente que no conoces, charlas con los que sí conoces, haces algún comentario sobre la tele si está prendida, hablas dos minutos con el cumpleañero antes que le suene el celular o el timbre, reís, hablás, comes, viene la torta, alguien hace el chiste de la vela, alguno se ofrece para repartir las porciones, la mayoría no quiere, quedan servilletas con crema, alguien hace el chiste de “La hiciste vos?” creyéndose gracioso, cantan el feliz cumpleaños, te vas, el cumpleañero se disculpa por la poca atención, abrazo, abrazo, beso, beso, promesa de juntarse y subir fotos al facebook. Chau.
Esas ocupan mi top three de repeticiones ¿A ustedes se les ocurre alguna más?
domingo, 1 de mayo de 2011
¡Feliz día!

Hoy es el día del trabajador. Creo que, además de primero de año es el único día que los hipers y los diarios no abren lo cual hace un poco más equitativo el feriado para los involucrados. En twitter se impuso como tema recurrente #MiPrimerTrabajo. Así que pienso aburrirlos en este post con esa experiencia.
Yo había rendido la última materia de primer año en mi facultad, me acuerdo que me dolía rendir porque por un punto no la había promocionado, y cuando la profe me dio la opción de recuperar para sacarme mejor nota terminé sacando una peor. Bueno, la cosa es que rendí y mientras esperaba que me firmaran la libreta me fui al kiosco del centro de estudiantes para comprar una Seven up y ahí encontré trabajo. Me acuerdo del diálogo que tuve en la ventanilla:
Analianopolis (A): Hola, ¿Me das una gaseosa?
Hippie sucio con cara de fumado (HSCCDF) ¿Cuál?
A: Cualquiera que no sea diet.
HSCCDF: ¿Estás buscando trabajo vos?
A: Emm, sí.
HSCCDF: Anda a este local, es de un amigo que busca chicas que vendan ropa.
Posta que fue así, debe ser que mi ánimo de no cuidarme en las bebidas azucaradas llamó su atención de perfil de vendedora, o tal vez había consumido de la mala. Al lunes siguiente fui al local y me contrataron con una amiga, nos explotaban mal y la ropa era RE cara, me acuerdo que lo primero que vendí fue un jean y con eso saldaba lo que me iban a pagar toda la semana. Duramos dos días y nunca cobramos nada, para desestresarnos nos fuimos de vacaciones a Mina Clavero una semana, con plata que nos dieron nuestras mamás.
Hoy trabajo en otra cosa y no obtuve el puesto comprando gaseosas (aunque ahora opino distinto de los productos lights) pero por ese día que entré al mercado y todos los que siguieron, me merezco un feliz día grande ¿o no?
miércoles, 6 de abril de 2011
Tic tac
- El colectivo: Si alguna vez nos devolvieran la enorme cantidad de tiempo que esperamos el colectivo tendríamos prácticamente otra vida.
- Concretar una relación: Hay un momento en que después de tomar tanto café, hablar tantas cosas superfluas y hablar tanto con los amigos que se da cuenta cuando se está en el punto justo. Y sin embargo, uno espera.
- El turno para cualquier cosa: Yo no entiendo, si uno sacó turno, ponele a las 9, y va a las 9, o a las 8.45 en el caso de las que somos ansiosas, ¿por qué córcholis hay que esperar? ¿Que el de las 7 se demoró? Y bueno hermano... que espere el de las 7, no yo que llegué a tiempo.
- Que nazca un bebé. Es inconcebible que haya que esperar 9 meses enteros (y un par de semanas más tb) para tener un ser humanito en brazos. Que la ciencia haya avanzado tanto como para fabricarlos pero no tanto para adelantarlos es muy injusto.
- Que crezcan las cosas: Uno no puede estar mucho tiempo esperando que crezca un yuyo, el pelo o lo que sea.
jueves, 10 de marzo de 2011
Lo que importa es...
¿Vieron que siempre dicen ese verso que lo importante es lo de adentro? Hoy me puse a pensar – y no crean que por pensar huevadas estoy al vicio, no es necesario para mi cabecita – en todas aquellas cosas que no nos dejan ver lo importante, que es lo importante.
- Pañuelos descartables: ¿Alguna vez reflexionaron sobre la imposibilidad total y absoluta de abrir un paquete nuevo sin romper al menos uno de los pañuelitos? Alguien debería hacer algo, son tan pijoteros los que arman el envoltorio que los deben meter a presión. Terrible.
- Rollo de papel higiénico: Pobre del que le toca comenzar uno nuevo. SIEMPRE está pegoteado de tal forma que para comenzar a disfrutar del producto hay que romper dos o tres vueltas. Salvo los marca Elite que te salen 6 mangos dos rollos de 10 metros.
- Los paquetes de galletitas con abre fácil: Mejor ni hablar, ese invento del demonio está a la altura del pan dulce con fruta abrillantada
- Los cospeles: La principal razón por la que me pasé a la tarjeta magnética es que mis dientes ya no daban más de abrir el envoltorio de los cospeles. Aunque esta regla podría ampliarse, cualquier cosa envuelta en papel celofán.
Esa es mi pequeña lista, para ser jueves no está tan mal; además cambié el tópico bajón en el que andaba recurriendo últimamente yyyyyyyyyyyyyyyy… merezco aplausos por no poner cosas cursis como el corazón o el chiste obvio como las piernas ¿no?
¿Y a vos? ¿Qué te resulta complicado abrir?
lunes, 28 de febrero de 2011
La muerte y la tecnología
Hace ya un año, una persona que trabajaba en mi escuela y a quien yo quería muchísimo falleció; al día siguiente de saber la noticia le hicieron un grupo en el Facebook al que en un principio me resistí a unirme para no banalizar su muerte. En el grupo, la gente le escribe cosas como si ella pudiera leerlas, le cuenta cuánto la extraña y le habla de sus cosas.
Hace un tiempo, leí una noticia en la que una mujer enterró a su marido con el celular incluido, para que las personas le dejaran mensajes y porque al poder llamarlo iba a escuchar su voz.
Una vez leí en el diario también, que la hija de Nora Dalmasso usaba el teléfono de la madre, asesinada, y que cuando llamaba a cualquiera se asustaba porque en el identificador le aparecía que llamaba la finada.
Yo entiendo que la tecnología nos trasciende, y que muchas personas se quedan con ganas de decir cosas, pero ¿es el medio? ¿No es mejor dejar una carta, ponerla en una botella y arrojarla al mar? ¿Es que necesitamos decirle cosas a quien ya no está o es para que los que sí están lo vean? Me parece horrible. De verdad, si a mí mañana me parte un rayo, el central azul se da vueltas o un alumnito me caga a tiros, cierren TODOS mis medios de comunicación, Facebook, Lopolis, Twitter, mis cuentas de mail, rompan el chip de mi celular, cancelen los boletines y páguenle al almacenero lo que le debo; no quiero que NADIE haga demagogia con mi pelo rosa. Aunque ya saben… en su tiempo Leopoldo Lugones pedía casi lo mismo y ya ven.
sábado, 12 de febrero de 2011
El grito sagrado
Ligué un montón de cosas de arriba, el bulo me queda RE cerca de mi casa matriz, por lo que aunque no tenga Internet puedo usarla de cyber en un pis pas. Antes de irme pedí consejos a las personas que fueron vanguardistas, una de ellas argumentó que me había escrito un mail RE largo, pero que se borró, y la otra me dijo “comprate un pelapapas”. Yo, como soy rebelde me robé el de casa, con eso, un rollo de cocina y mi flamante televisor – me lo gané, increíblemente en una rifa – me mudé con mi perrito Kapeluz. Mucha gente me hablaba de una serie de cosas que me iban a ser imprescindibles y que no me daría cuenta hasta estar instalada, como me sucedió con el trapo de piso ni bien llegué y mi pichichus quiso “delimitar” su lugar. 
Así voy a quedar dp de esta experiencia
Ahora bien, tengo que ir al supermercado mañana hasta ahora en la lista – mental porque tampoco encuentro papel – están los siguientes productos:
- Desodorante POTENTE para pisos (el olor a pis de perro NO sale fácilmente)
- Maní (pero CON sal, el que no lleva no debería ni existir)
- Helado (de un cuarto para arriba)
- Gaseosas varias
- Detergente (ese que viene en envase chico y que es súper concentrado)
- Tornillos y mecha para el taladro (necesito un par de repisas)
- Glade touch o el cuadrito con perfume (repito, el olor a pis de perro es fuerte)
- Galletitas surtido Bagley o esa Frutigran o Melitas
- Yerba (me he comprometido a hacer varias mateada)
¿Se dan cuenta? Esta lista demuestra CLARAMENTE que pienso seguir yendo a comer en serio a la casa de mis viejos y que el departamento bien merece el nombre de bulo.
domingo, 30 de enero de 2011
Quiero, quiero, quieroooo 2
En octubre del 2009 publiqué un post sobre cosas inútiles que me encantan, incluso hice un ranking; meses después, para mi cumpleaños y totalmente de sorpresa, mi hermano y mi prima me regalaban dos objetos de la lista; por suerte los más coherentes.
La lista era la siguiente
1. Anillo del humor (de esos que cambian de color)
3. Antifaz para dormir
3. Muñeca pepona gigante
4. Lámpara de lava
5. Notebook de juguete rosita
6. Una capelina con una margarita en la cinta.
7. Un cuadro con una caricatura mía
8. Alguna ropa con muchos pompones
9. Una bici con canastito y flores.
10. Segway Human Transporter
Ellos me regalaron la lámpara de lava y el antifaz para dormir, además de dos libros que quería hace un montón. No es que de repente se acerque mi cumpleaños y quiera influir en mis seres queridos, peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero ya que estamos rearmo la lista 2011, que tampoco es para meter presión, pero al cumplir 25 uno ESPERA grandes cosas.
- El anillo que cambia de color con el humor sigue en pie en el primer puesto. Lo quiero desde mi viaje de estudios de sexto grado, cuando todas mis amigas se lo compraron, yo dudé y después cuando fui no quedaban más. QUIERO QUIERO QUIERO!
- Una notebook (o netbook, no soy tan exigente) rosita (sería lo ideal, pero no soy exigente) de verdad.
- Un cuadro con una caricatura mía, pero tengo que salir bien eh? Para salir mal pongo una foto mía con los ojos cerrados.
- Una novia para mi perro. Ojo, no pido una perrita, simplemente como no soy egoísta, busco una novia cama afuera raza caniche gigante para que sea mi nuera y se calme un poco Kapeluz.
- ¡¡¡¡¡Libros!!!! Tengo un listado enoooooooooooooooooorme, pero lo encabezan El túnel, el último de Harry Potter, alguno sobre creativos publicitarios o de microgestos para ser la de Lie to me.
¿¿Ven?? Este año fui más humilde, y el mensaje subliminal porque faltan poquitos días casi NI se nota.




